Hace un tiempo, un muy buen amigo me contó que había estado un día entero intentando maquinar una excusa decente, creíble y plausible para poder llamar a una chica que le gustaba y con la que quería charlar. La idea era que su llamada no sonase desesperada, que ella no se sintiese agredida, o violenta o incómoda al escuchar su voz y su perorata al otro lado del auricular.

El caso es que llegada la noche mi amigo se dió por vencido en su búsqueda. Pero se armó de valor y tomó el teléfono sin ninguna excusa en los labios. Sencillamente llamó a la chica y le contó que le apetecía hablar con ella, y que llevaba todo el día pensando en una buena excusa para poder hacerlo y que, de todos modos y aunque no se le había ocurrido ninguna le llamaba para contárselo y para escuchar su voz.

Lo cierto es que yo llevo varias semanas, casi desde el nacimiento del blog, buscando una buena excusa (lo que en periodismo se denomina percha) para compartir con vosotros alguno de los interesantísimos videos que hay en Youtube sobre el colosal escritor Julio Cortázar. Y, torpe de mí, aún no la he encontrado.

Pero como ha quedado patente que eso no tiene demasiada importancia, y aplicando la evidente y práctica moraleja subyacente de la historia contada en los dos primeros párrafos, ahí lo tenéis. Espero que os gusten:
http://youtu.be/IxqwaJfDMxM
http://youtu.be/yf7f6P01omc
http://youtu.be/R52iNrFKUSw
http://youtu.be/DmHg5BaDtGo

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