Me ha gustado mucho la última película de Roman Polanski titulada “Un dios salvaje”. Aunque es cierto que más que una película con aspiraciones de ser obra maestra parece una obra de teatro inacabada rodada ante una cámara de cine.

En cualquier caso, la sobria potencia de la historia por un lado y la presencia de esos cuatro actorazos por el otro nos ofrecen a los espectadores motivos y argumentos que rebasan con creces los límites de la pantalla de cine y los de un escenario teatral.

Pero sobre todas las cosas de las que se puede debatir y comentar en torno a la película, a mí me llama la atención el personaje del taciturno abogado encarnado por Christoph Waltz. Quizá tiene que ver con que, al menos bajo mi punto de vista, es el único de los cuatro que se muestra tal y como es desde el comienzo de la película hasta el final. Bien es cierto que mientras escribo esto me entra la duda de si con el personaje de la madre del niño agredido sucede algo parecido pero en un sentido menos evidente.

Aunque lo que más me fascina del tipo a un teléfono pegado es que por algún motivo que no alcanzo a comprender, su despreeocupado y casi desapasionado cinismo me seduce y me turba. Es como si esa parte de mí que habitualmente se mantiene en un discreto segundo plano, y que se identifica casi plenamente con él, tratase de salir a la superficie.

Porque al menos a mí, a veces me hace sentir bien el hecho de recordar cuán abrupto es el mundo. Sobre todo cuando se hace muy de vez en cuando y desde una perspectiva méramente estética, no con el corazón puesto del lado de los débiles, que es cuando se sufre y aflora la compasión y el ruido y la furia.

Aunque, evidentemente, y regresando al hilo central del post, también me veo identificado en muchos aspectos con los otros tres personajes de la historia. Porque todos somos cínicos en mayor o menor medida. Pero también poliédricos y mutables en nuestras opiniones y, sobre todo, susceptibles de ser convencidos para ser enrolados en el bando de los corazones que están del lado de los débiles. ¿O no?

En conclusión, mientras esperamos a que llegue la película a las tiendas para poder verla una o dos veces más en casa, deberemos contentarnos con ver el trailer. Aquí lo tenéis:

http://youtu.be/x5f3ez0qtUE

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