Esta mañana le he escrito un mail a un buen amigo que vive en Bruselas en un tono bastante derrotista, hablándole de nuestro presente y nuestro futuro, que parecen estar amañados y ensombrecidos hasta dios sabe qué año.

Yo no esperaba (y conste que con eso me hubiese bastado) mucho más que una palmadita en la espalda, un “tranquilo, estamos todos metidos en la misma ciénaga”, un “solo nos queda seguir y aguantar”… Pero afortunadamente Gonzalo ha conseguido sorprenderme y, citando a Sabina, me ha cambiado el clima.

“Empiezo a ver a España como una tierra en la que la mayoría de los de nuestra generación ha encontrado un acicate en la crisis: la gente inunda Twitter de comentarios, comparte millones de artículos, intercambia ideas. Estamos todos desesperados pero ninguno se calla, todo el mundo quiere hablar, participar y comerse el mundo. Creo que es bueno. Aunque todo lo demás sea un desastre”.

Yo no lo hubiese dicho mejor. Es más, puede que ni siquiera lo hubiese dicho. Thanks, my friend.

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