A veces me pasa, no me preguntéis por qué, que encuentro una canción que me alegra el día o me inspira y me emociona, y sin embargo, soy incapaz de salir del bucle interminable e investigar en el resto del disco o discografía del grupo en cuestión presumiendo con motivo que podrán gustarme, en el peor de los casos, al menos un par o tres de temas más.

Podría ser el miedo a decepcionarme, pero no lo es. Podría ser la vagancia o la pereza, pero tampoco. Creo que este curioso fenómeno tiene más que ver con que siento que me basta con el placer de haber encontrado una buena canción, incluso ante la evidencia de que puedan existir otras al alcance de la mano. Aunque también podría tener que ver con la dejadez y la dispersión, o con mi incapacidad de abarcar, al contrario que alguna gente, infinito número de artistas en infinito número de disciplinas.

Esta canción es un ejemplo de lo que describo:
http://youtu.be/BMkqbY0oGKQ

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