Ya he hablado hace meses en este blog de la estrecha, admirativa y casi íntima relación que hace ya algunos años y durante un tiempo establecí con la figura de Vincent Van gogh.
Este era el post:
https://asiervazquez.wordpress.com/2011/10/20/van-gogh-y-los-anos-madrilenos/

Fue precisamente en ese tiempo cuando escribí este críptico poema dedicado al pintor:

BOCETO PARA UN RETRATO A VINCENT VAN GOGH

Quizá un dios efímero,
crucificado en mitad del campo de girasoles del olvido,
con la lanza del arte, que es la de la vida, clavada en el costado.

Algunas décadas antes, Don McLean le dedicó esta hermosa canción: http://youtu.be/dipFMJckZOM

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