Durante un buen tiempo, hace casi diez años, cuando el cine argentino se puso de moda a este lado del océano, Adolfo Aristaráin fue mi director favorito y Lugares comunes, una de sus geniales cintas, la película que más me gustaba entre todas las películas del mundo. En esa historia, sencilla y honda, a la magistral mano del director argentino se sumaba la imponente presencia escénica del actor Federico Luppi.

Con los años, el universo conocido por mí en el cine ha crecido exponencialmente. Y aquel deslumbramiento que sentía por el cine argentino en general y por este director en particular se ha disipado. Y, por supuesto, mis gustos han cambiado. Pero cada vez que reviso las películas de Aristaráin me siguen emocionando y enseñando mucho. Sin duda, resisten el paso de los años.

http://youtu.be/m5ZgogQfriM
http://youtu.be/LBtP5XnAGB0

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