Siempre que veo una entrevista a Alejandro Jodorowsky tengo la duda razonable de si será o no un charlatán vendehumos vividor sin escrúpulos que engaña a la gente. Pero dicha duda resulta ser como un fuego fatuo, porque reside más bien en lo que otras personas opinan o perciben de él que en mí mismo. Porque yo, al menos, siempre me siento bien escuchándole, y detecto una enorme y necesaria verdad en todos los libros suyos que he leído.

Alejandro es, sin duda, uno de los personajes más particulares a los que alguien puede hacer caso en estos tiempos que corren. Su discurso es tan transversal, tan potente y emotivo, que resulta difícil no verse sometido a su influjo benefactor y su optimismo ancestral e ilustrado.

http://youtu.be/TZhcCBE7UQ0

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