Obnubilados por la figura del Che y también por la de Castro, cuando éramos tardoadolescentes muchos de mis amigos deseaban viajar a América Latina. Yo, sin embargo, siempre me sentí mucho más fascinado por África y todas las historias de las que oía hablar a las gentes conocidas que habían viajado allí y a los escritores que lo habían contado en sus libros. Recuerdo, por ejemplo, la trilogía africana de Javier Reverte, los cuadernos africanos de Alfonso Armada y las obras maestras del polaco Kapuściński como Ébano.

Este estupendo blog me recuerda mucho a todas esas ensoñaciones mías alimentadas mientras leía todos aquellos libros maravillosos. Su autor lo ha dejado todo y se ha plantado en mitad del continente africano y nos cuenta sus experiencias con una prosa limpia que invita a sacar de una vez por todas un billete para volar a alguna de esas capitales de país con nombres tan sonoros.

Dicen que dijo Hemingway que nunca dejó de ser feliz en África. Ojalá este viajero tampoco.

http://www.rozalen.eu

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